viernes, 18 de febrero de 2011

Miriam "la guapa"

Me llevo a los campos, donde sus padres cultivaban, para decirme que se iba de ahí. Estaba al lado ese muchacho que pudo conquistar su corazón. Algo que yo no pude. Siempre fui su amigo, nada más eso. Ella me hablaba, y me decía Dani, te voy a extrañar. En esos campos, un pocos desérticos, donde apenas brotaba algo que comer. Se marchaba, y no podía hacer nada. Al amanecer, llamo a mi ventana. Ella tenía 17 años, acababa de terminar el colegio, y se enamoro de aquel compañero suyo, y decidieron irse lejos de allí. Quería llorar, intente rogarle, pero me contuve, el rostro serio y adusto de ese muchacho, me hizo pensar, que él también la amaba como yo. Mirábamos como salia el sol, un frío recorría por el lugar. Tenía esa cazadora verde marino, que realzaba su bello rostro y su pelo castaño. Me tomo de la mano, mientras él seguía ahí a unos diez metros mirándonos, como diciendo, vámonos ya, vámonos ya. Nunca me lo presento, ni siquiera supe como se llamaba. Beso cada una de mis mejillas, y se fue lentamente. No pude decirle nada. Ella con un: Dani, siempre te querré. Y desapareció en el camino con él.

Al pasar el día don Julián y doña Asunción, buscaban a su hija. Estela ya estaba muy lejos de aquí. Llegaron a la casa de mis padres, y les preguntaron si yo sabía algo de ella. Mis padres, les respondieron que yo llegaba muy tarde de estudiar. Mientras en clases, yo no podía dejar de pensar en ella. Aún me me preguntaba, ¿por qué nunca le dije nada?, y ¿por qué no le pedí que se quedase? No se realmente cual fue su decisión de irse. El bus que me lleva a casa, es muy viejo, y casi nadie sube, solo unos cuantos, que nos deja por el trayecto. Así que me he echado en los últimos asientos, y me puse a recordar a Estela. Abrí un cuaderno, donde ella me escribió, siempre estaremos juntos. Tiene una letra muy horrible, muchas veces se lo dije, pero me hacía callar, y con una sonrisa me compensaba. Los baches y piedras del camino de tierra, avisan que ya estamos entrando a lugar alejado donde queda la casa de mis padres. Al bajar, me despido con un: Hasta mañana don Arturo. El chofer de aquel bus destartalado, hasta mañana Dani, y sigue su camino. Solo al llegar me abordan los padres de Estela, y me preguntan si se algo de ella. Pero prefiero mentir, y no les digo nada. Que para mi también es sorprendente lo que ocurrió.

Llegaron hasta las autoridades, pero nada. Ha pasado quince días desde que se marcho. Yo no he pegado ojo, en ese tiempo. Pienso una y otra vez en ella. Al amanecer del día domingo, como de costumbre iba con mis padres a escuchar misa, aunque no me gustaba, siempre los acompañaba. Esa mañana don Julian y doña Asunción, ya estaban más tranquilos. Habían recibido una carta de Estela. Les pedía que no se preocuparan más por ella, por que esta muy bien. Ella era feliz, por lo que les contaba. Se marcho, por que sus padres, jamas le dejarían estar con Jose Carlos. Y por eso tomo esa decisión. No les dijo donde estaban realmente, pero el saber que se encontraba bien, me reconfortaba y aliviaba un poco esta pena. Siempre veníamos a misa con nuestros padres. El párroco que venía de otro pueblo, nos pedía siempre no hacer travesuras. Una vez cuando tenía 9 años, tuve un sueño, en el nos casábamos en esa pequeña capilla. Lo curioso fue, nos casábamos siendo niños aún, siempre quise contárselo, pero me ganaba la vergüenza y no me atrevía. En ese bus destartalo nos contábamos todo lo que nos había pasado en clases. Siempre, la tuve a mi lado, siempre. A veces discutíamos por tonterías, volteaba su bello rostro, para no hablarme, abría la ventana y el viento hacía volar su hermoso pelo castaño. Yo me ponía a su lado, para que tocara mi cara. Ella solo reía, al bajar del bus, caminábamos hasta la puerta de su casa, y con beso, me decía chau Dani, hasta mañana, y salía dona Asunción, toma Dani, llevale esto a tu mamá, y esto para , y allí me iba comiendo una tortita de maíz, que ella preparaba. Caminaba hacía casa, mientras Estela me miraba por su ventana, y me alzaba la mano. Hasta mañana niña, hasta mañana. No puedo sacármela de la mente.

Han pasado cuatro años desde esa mañana. Gracias a la ayuda de mi madre termine la carrera técnica de agronomía. Pues era lo que había a mano. Siempre quise ser artista plástico, pero mis padres no pudieron enviarme muy lejos. Y yo también no deseaba dejarlos solos. Siempre hacía retratos. Dibujaba los campos, los animales que tenía mi padre en su establo, dibujaba a mis padres, y la dibujaba a ella, gracias a aquellas fotos que tenía. No somos ricos, pero gracias al tesón de mi padre, sus campos rinden frutos, los tiene muy bien cuidado. Mi padre me pidió que yo vaya a trabajar a otros lugares. Yo deseo quedarme aquí con ellos, pero siempre me insistía en que marchase, para poder evolucionar. La gran ciudad, me seduce, pero no. Prefiero quedarme aquí con ellos. Tratare de hacer más grandes las ganancias de mi padre. A menudo visito a don Julian y doña Asunción. Nunca más recibieron cartas de Estela. Salvo unas llamadas que hizo al teléfono de la tienda que esta a medía hora de aquí. Ellos se emocionaron al oírla, pero jamas llamo más. Dejo un vacío en su casa. ¿Donde andará mi niña? me dice con una nostalgia. Siempre que llego me prepara unas tortitas de maíz. Sus campos se volvieron inservibles. Con lo que estudie, les he querido echar una mano, pero don Julian, dice que ya no tiene fuerzas. Dios no les dio más hijos, que Estela. Ha pensado en vender todo eso e irse a la ciudad, con lo que logre sacar de aquello, podría vivir ya sin trabajar. Doña Asunción, tiene que acatar lo disponga su esposo. Me despido de ellos, y les prometo volver.

Muchas veces he pensado en regalarle un dibujo que hice de Estela a sus padres, pero tengo miedo que eso les cause más tristeza. ¿Donde estas pequeña, donde?

A lo contrario de don Julian, mi padre ha hecho una casa más grande, a pesar que solamente somos tres. Un día sábado con unos obreros, hizo un camino hacia, donde pasaba el bus, empredó aquello. Se veía muy bien. Todo aquel que pasaba le decia: Muy bien don Daniel, que buen trabajo ha hecho. Mi padre, siempre recibe una revista de edificaciones y constucciones y le fascina. Desea hacer una casa con fachada de piedra, como las hay en Galicia. Ha ahorrado mucho y desea esa casa que tanto desea. Los campos, siguen dando buenos beneficios. El progreso llego a nuestra familia.

En la construcción de la nueva casa, siempre estamos presentes, sin descuidar el trabajo. Cierto día llego mi madre, a observar como iba, y un golpe de calor, hizo que se desmayase. Fue un susto muy fuerte para mi. No estaba acostumbrado a eso. Solo atine a despertarla con chorros de agua sobre su cara, hasta que vino en si. Llego el médico más cercano, quien la observo. Ya en casa, con mi madre, a su lado. Empezamos a conversar, ya muy seriamente:
-Hijo, se que algún día no voy a estar a tu lado.
-Que dices mamá, si aún eres muy joven, no digas eso.
-Si, pero una nunca sabe, que puede pasar.
-Ya, ahora tienes que recuperarte.
-Estoy bien, pero esto me hace pensar, que tal vez te deje solo, yo quiero verte feliz.
-¿Por que dices eso, mamá?
-Es que desde que se fue esa niña, ya no eres el mismo.
-No pienses eso.
-Sabes bien, que nunca me gusto para ti, su coqueteo, hacía que brillaran tus ojos.
-No.
-Si, nunca te dije eso, pero lo se, mira que hizo, no le importaste, y se fue con ese muchacho.
-Ya mamá ahora el que se pone mal, soy yo.
-Perdóname hijo, no quería hacer eso, ve y búscala, ve.
-Que dices mamá, ya estas divagando, es mejor que descanses.
-Hace más de un año, te mando una carta, donde te pedía que fueras a buscarla, pero no te la dí, por que pensé que dejarías tus estudios, solo por ir detrás de ella, luego te mando otra, pidiéndote que la llamaras, pero no te la volví a dar, ¡perdóname hijo! ¡Perdóname!
-¿Qué has hecho mamá? ¿Qué has hecho?
-¡Perdóname hijo!
-Dame esas cartas mamá, dámelas por favor!
-Coge de mi armario, esa caja, coge.

No se que paso por la cabeza de mi madre, hacer aquello, pero la perdone, hizo de mi un hombre correcto. No se que haría sin ella. No estoy dolido, confundido un poco.

10 de abril de 2001

Hola, querido Dani espero que te encuentres bien,
sabes, no quiero volver a casa, no quiero. Solo quiero
que estes aquí, y me cuides de todo, te extraño tanto,
Jose Carlos, le robo dinero a sus padres, para huir, y
ellos, no se lo perdonaron, así que lo buscaron y hicieron
todo lo posible para que pagara su acción. Pero no se
que le paso por la cabeza, y echarme a mi la culpa, y les
dijo a sus padres quien yo era la culpable de todo, la que
organizo todo. Me duele decir esto, pero pase dos días
en prisión, fue horrible, solo lloraba y pensaba en ti,
lo que harías por cuidarme, por defenderme, pero al final
se supo la verdad, y jose carlos volvio con sus padres, y
a mi me dejaron tirada aquí, te necesito, ven por favor.
te quiero dani, te extraño, ven a cuidarme.
Estela
pd, perdóname las faltas de ortografía.

La carta venía dirigida para mi, pero remitía una tal Miriam, me extraño. Pero no puse más interés. La leí delante de mi mamá, quien me pedía que la perdonase otra vez. Solo le reproche el peligro, que pueda estar pasando Estela, mi Estela.

Madrid,15 de enero de 2002

Ya veo, que ya no te importo, tal vez fue por que me fui,
y tal vez no me lo has perdonado, me lo suponía, pero
te entiendo, a pesar de todo, siempre seras lo que más
quiero, aunque nunca te dije eso, te quiero, eres como mi
hermano mayor, aquel que no tuve, eres como mi padre
que me cuidaba, eres como mi angel que siempre velaba
mis noches, eres como mi maestro, que me reprendia
cuando fallaba, eres como mi mañana, que deseaba siempre
y me tenga un buen día, siempre esperaba que amaneciera
y verte tocar mi puerta, y ver tu sonrisa. Dani te extraño.
ojala y estes bien. yo estoy bien. No voy a regresar a casa,
algún día tal vez sepas por que, pero no voy a hacer eso.
te mando esa foto, tal vez te acuerdes de mi, espero que
ya te hayas comprometido y seas feliz.
ESTELA (Miriam)
pd. con lo curioso que eres tal ves preguntes ¿por que miriam?
chau,

Las cartas, me han dejado un vació en el alma, pero más aún lo que venía dentro de aquel sobre. Una fotografía de mi pequeña Estela, ya no era la misma. Su pelo castaño, era rubio ahora, su bello rostro, le brillaba de tanto maquillaje, pero ella, a quien tanto amo, y amare por el resto de mi vida. He mirado a mi madre, un poco triste, pero no le reprocho, he cogido una maleta y me marcho, quiero saber donde esta, ¿donde? Madrid es tan grande, pero tengo la fuerza necesaria para hacerlo.
-¡Ve hijo, ve hijo!
-Nos vemos mamá, espérame, vendré pronto
-¡Ve con Dios hijo, ve con él!

Hable con mi padre, y él me entiende, así que me ofrece su ayuda y voy en busca de Estela. No le dije nada a sus padres. Cogí en bus hacía Madrid. Son pocas horas de camino, y voy viendo su fotografía, llevo sus recuerdos, llevo tanta ganas de verla. No conozco esa ciudad, solo la vi por fotos.

Al llegar nada más, he cogido un taxi, le digo la dirección, al chófer y el todo sonriente me dice:
-A con que tienes ganas de marcha y sexo.
-¿Por qué dice eso, hombre?
-Ah, es que ahí abundan las discotecas y los puticlubs, hombre.
-Pues ni enterado, pero llevemé ya.
-Esta bien, hacía allá vamos.

Es un gran polígono, he llegado a la dirección, me olvido de aquella Miriam, y pregunto a aquella señorita recepcionista de esa pensión,
-Hola busco a una señorita de nombre Estela
-Estela, pues no me suena.
-Tiene unos 21 años.
-Aquí nunca he oído ese nombre, tal vez en otras pensiones, aqui abundan.
-Ah, mire aquí tengo una foto de ella (le muestro aquella foto que me envió)
-Pues, ella no es Estela, ella es: "Miriam, la guapa"
-¿Miriam, la guapa?, dígame la verdad, ella a que se dedica.
-¿Qué tienes miedo que sea puta, verdad?
-No, no para nada.
-No, ella es cantante y se gana la vida en los pubs y bares cantando.
-Cierto, puede ser, de pequeña cantaba muy bien.
-Pues ya no es una niña. Ella vivía aquí en una habitación, que por cierto se la pagaba un hombre mayor. Pero marcho de aquí, no se a donde.
-Tal vez, haya alguien por aquí, quien sepa.
-Pues es muy difícil, hablaba muy poco, y casi no tenía conocidos.
-Muchas gracias por todo, seguiré buscándola.
-De nada, hombre, que tengas suerte.
-Adiós-

Cómo encontrarla en una ciudad tan grande. Voy caminando sin rumbo, no quiero coger taxi alguno. Solo deseo caminar y caminar. Miriam la guapa, voy pensando sin parar, ¿donde estas, Miriam, la guapa?. He caminado tanto buscando. Se ha hecho de noche, y no solo se me ocurrió volver a aquella pensión del aquel polígono, a pasar la noche y comer, para mañana empezar otra vez. Volví a coger un taxi. He mirado las calles. Y el chofer pone música y dice:
-No le importa que ponga música,¿verdad?
-No para nada, hombre, para nada.
Entonces esa melodía me hacía recordar más y más a Estela, pero lo sorprendente fue escuchar esa voz, me parecía conocida.
-Señor ¿quien canta aquello?
-Ah, es una de esas putitas-
-¿Que putitas?
-Cantan en esos pub y bares de alterne
-Pero no son putas.
-Si, pero así les dicen
-Pero ¿quien canta aquello?
-Ah, esa es "Miriam, la guapa", canta bien, y tiene una figura.
-Y donde puedo encontrarla?
-Ah, ahora mismo ella canta en un pub de Mostoles
-Llevemé hacía allá, por favor!
-De llevar te llevo, pero esta lejos y te va a salir muy caro.
-Usted no se preocupe, le pago lo que sea-
-Ah, quieres verla, pero debes de tener mucho dinero, hay uno que la cuida-
-Llevemé, ya!

Después de mas de una hora en el taxi, he llegado, no me despido del taxista aquel, le pedí que me regale la cinta aquella, y me la vendió muy cara. No se ven carteles, ni afiches algunos. He entrado, y pregunte por el programa de esa madrugada. Me dan razón y me adentro en un recinto muy poco concurrido. Un escenario poco iluminado, mesas sombrías, espectadores ya bebidos, no tan impacientes. Ya habían pasado uno que otro artista o comediante. Me he sentado. De repente se acerca un camarero, al verme solo, me dice que voy a servirme, y me entrega el listado de precios. Pero no los precios, de un vino o una bebida alcohólica. También era uno de esos llamados puticlubs. Le he preguntado a ese camarero por Miriam"la guapa". Y me dice que salia más tarde, pero que ella, no estaba en esa lista.
-Y eso de que sale más tarde, a que se refiere- le digo un poco extrañado (Estaba loco por verla)
-Ah, es que ella sale a partir de las 2 o 3 de la mañana, y cuando empieza a cantar, excita a los del publico y eso anima, a que entren y contraten servicios de las chicas que están dentro.
-Pero Miriam, no trabaja en eso ¿verdad?.
-¡Que bah! es muy estrecha la condenada, es muy guapa, pero no le entra a eso, ademas él tío ese que la cuida, no la dejaría tampoco.
-Y quién es ese tío que la cuida.
-Un gorila que es un maricón, y además es su representante.
-Ah, bueno entonces hablare con él, a ver si hay posibilidad de contratarlo.
-Trabajas en este mundillo también ¿eh?
-No, solo para verla cantar.
-Si, pero solo se mueve en estos sitios, por cierto ¿que vas a tomar?
-Tráeme un vino.
-Bueno, al menos déjame un propina.
-Si hombre claro- Se fue contento con el billete que le dí. Respiro tranquilo.

Un comediante empieza a contar chistes eróticos, muchas señoritas, esperan a su compañeros de noches. Empieza a llegar mas gente, de todo tipo. La espera, me desespera, quiero entrar y buscarla, pero ya me dijo ese camarero, que ella aparecía mas tarde. Los recuerdos vienen a mi mente, muchas cosas. ¿Por qué no quiso volver a su casa?. ¿Por qué yo no busque primero a José Carlos? ¿Y por qué mi madre hizo aquello?

Estoy despierto más desde hace 24 horas. Llevo consigo esa fotografía, quiero ver ya a Estela. Entonces un presentador, con una voz gruesa y sensual, invitaba a todos a recibir en aplausos, a Miriam, "la guapa" Y hacía su aparición, en la penumbra de ese escenario. Empieza a mirar a todos, como diciendo aquí estoy. Están preparados para escucharme. En ese instante, sin más me he parado y empecé a caminar hacía ella. Con la poca luz, que había aún no se fijaba. Un hombre alto va hacía mi, pero acelero, es allí que se da cuenta, nos miramos fijamente, y le dije: Vine por ti. Y sin más se bajo de allí. Nos abrazamos muy fuerte, pero los grandes brazos del aquel hombre. Ella le dice al oído algo que no logre escuchar, debido a los silbidos de la gente. Quedan en acuerdo de algo. Se marcha. Ella me pide sentarme, a un lado. Entonces pidió disculpas por aquel lapsus. Y con un gesto, pide que le pusieran aquellas pistas. Empezó a cantar aquellas canciones, que no dejaban a la imaginación a nada, tan directas, tan fuertes. Solo la miraba. Mientras la gente se alborotaba. Y le decía miles de cosas. Ya no tenía el pelo castaño, ella rubia.
Ella seguía arriba cantando y excitando a todos. Y de repente aquel hombre me llama a un costado.
-Me dijo Miriam, que eras su hermano ¿es cierto eso?
-Si, y vine por ella.
-Mira chaval, tu hermana me dijo que era sola, ahora sale con eso, pero ella tiene talento, déjala trabajar y vas a ver que dentro de poco, serán mucho mejor los escenarios.
-Esta bien, sera ella quien decida.
-¿Cómo te llamas?
-Dani ¿y tu?
-Marcelo.
-Pues ya sabes Marcelo, que sea ella quien decida.

Al acabar su presentación, ella se acerco a Marcelo, hablo un poco. Me moría por estar cerca de ella. Dando pasos presurosos vino hacía mi, sin decir nada me abrazo. Rodee su cuerpo, y también la abrace fuerte. En silencio, no decimos nada por un buen rato. Un abrazo que reemplazo a todos esos que no nos dimos en ese tiempo.
-Te he extrañado tanto Dani, no sabes cuanto.
-Yo te extrañe el doble, y ahora ya no, por que te tengo y no te dejare ir.
- Ahora no se, si quiera volver, pero me emociona que estés aquí conmigo.
-Regresemos a casa, volvamos, allá te esperan todos los que te queremos.
-Allá nadie me quiere, solo tú, solo tú!
-Pero tienes a tus padres, ellos estarían felices si vuelves.
-No Dani, con ellos no vuelvo.
-Pero ¿por qué no?, vamos Estela, volvamos por favor!
-No, ya te contare eso algún día.

Se marcho a su camerino, nos vemos luego me dijo. Me dio su numero de teléfono y el de Marcelo. Le pregunte si era su novio. Me dijo que no, que solo es su representante, y que le van otros rollos. Pero que es muy bueno. La ayudo cuando yo no lo hice. Estuvo con ella, cuando debí estar yo. Pedí un taxi y me fui a aquella pensión. No le pedí que me llevase, espere que me lo dijese. He dormido todo el día. Al anochecer la llame, para seguir charlando, me pidió que vaya donde estaba. Mientras iba para allá, llame a mis padres, para contarle aquello, pero les pedí que no les digiera algo a los padres de Estela. Me invito a pasar a su apartamento. Allí vive con tres amigas más. No les pregunte a que se dedicaban. Hemos cenado y conversamos todo aquello que nos paso en ese tiempo. Pero no la logre convencer de irnos al pueblo. Pasadas las horas llego Marcelo, para llevarla a una nueva actuación. Con un fuerte abrazo y con dos en mis mejillas, me dijo: Si piensas quedarte, ya sabes donde estoy, por favor llámame! Te necesitare siempre.¡Yo también! Le desee mucha suerte. No me invito ir a verla, por que sabe que no me gusta aquello. Se fueron todos de aquel apartamento.

En el bus de regreso, voy escuchando la cinta que me obsequio. También una fotografía nueva. No quiso regresar. No le importo mis ruegos. Me contó que debido a los problemas económicos que pasaban, muchas veces, pero muchas pasaron hambre. Un día su padre le dio una gran golpiza, y su madre no la defendió, solo por comerse el pan, que había. Eso no se lo perdona, me lo contó con lágrimas en los ojos. Y las tortitas de maíz que me daba de pequeño, eran por que se las regalaban. De las penurias que paso, luego que José Carlos la abandonase. De como conoció a Marcelo, un empresario venido a menos. Y por que eso de Miriam "la guapa". Cuando empezó a trabajar como camarera, en el bar aquel, había un poster de una actriz muy reconocida, de nombre Miriam Fernandez, y una de las compañera, le vio un parecido enorme, y Estela les decía, que no, que ella era más guapa. Y así fue como empezó a ser conocida con ese nombre, y además a Marcelo le gustaba, y decidió llamarla así. Ya no era Estela. Pero para mi, sigue siendo mi Estela, mi pequeña, mi amiga, mi amor. Aunque este otra vez, sin ella.

Lo curioso fue casi al final. Me reprocho, el no ir a verla, cuando me necesitaba. Tuve que mentir, y no dejar mal a mi madre. Eche la culpa de todo a correos. Que por problemas de ellos, me las entregaron hace poco, y me sorprendió mucho al recibirlas como Miriam. Cuando yo esperaba cartas de mi Estela. Pero ella me creyó. Y me volvió a decir, cuanto te necesite!

Muchas veces nos llamamos (casi a diario) y nos contamos todo. Ella sigue trabajando en lo mismo, y le va bien. Cuando llama a casa, y mi madre contesta hablan poco y me la pasa muy sería. Me doy cuenta que no le seguía cayendo bien. Tenemos una gran casa, la casa que mi padre siempre soñó. Todos los días nos levantamos y trabajamos. Es tanto el trabajo que tenemos obreros a cargo. Mi padre ha puesto todo a mi nombre. Hasta los productos que hacemos. No quiero dejar a mis padres. Pero me muero por volver a ver a Estela. Tal vez algún día. Espero estar allí cuando me necesite, ahora si estaré, por que siempre la he amado.



domingo, 30 de enero de 2011

Érase un viaje forzoso

He tenido la dura decisión de marcharme de este lugar. No me queda de otra, la situación apremia y ya no quiero seguir pasando apuros. El pueblo que me acoge, es muy lindo, pero no hay trabajo. Así que cogí mis maletas y tome un bus. Antes he arreglado todas los asuntos pendientes que tenía que hacer y encargar mis cosas materiales, en algún y otro conocido que tengo aquí. Los amigos que hice me piden que no me vaya. Que tal vez esto se pueda arreglar. No te vayas, Danny. Me dicen con un poco de nostalgia. He hecho grandes amistades. Pero ya tome la decisión de irme de Viveiro, un hermoso y acogedor pueblo gallego, después de seis años de estadía.

Fije el día de partida hoy viernes, por que llegaría un sábado, a pedido de mis hermanos. Cuestión de horarios. He llamado un taxi, me cuesta despedirme de la gente que conozco, así que no lo hago. Al llegar el taxi, he subido mis grandes equipajes. Llevo gran cantidad de cosas. Se sorprende el taxista al ver tan enorme valija. Te vas del todo- me pregunta, sospechando algo. Le afirmo su sospecha.
-Me voy del todo al sur, aquí no hay nada de trabajo.
-Si esta, muy chunga la cosa, se puso feo.
-Es una pena, me había acostumbrado a este pueblo.
-¿Cuanto llevas aquí?
-Seis años, muy buenos, pero...
-Entonces, prácticamente eres viveirense.
-Si, claro que si.
- Bueno ya llegamos a la estación.
-¿Cuanto le debo?
-5 euros.
-Bueno gracias.
-Gracias y buen viaje, si deseas volver aquí tienes tus amigos.
-Gracias, si eso deseo, volver alguna vez.

Tal vez debo volver, he dejado muchas cosas aquí que me faltan por hacer y cosas que encargue.
Cogí el bus. Ya arriba, me instalo y el primer destino es Ribadeo, a 60 km. Tras dos horas de espera en la estación. Voy dejando Viveiro. Me invade un sentimiento por dentro. Adiós Viveiro, espero volver a verte.

Mientras el bus echa a su andar, los recuerdos me invaden, pero los alejo un poco, escuchando mi MP3, que siempre llevo conmigo. Tras hora y media de viaje, llego a Ribadeo, allí debo esperar dos horas para un trasbordo, que me llevara a Lugo. Llueve y hace mucho frío. Al bajar, he decidido quedarme en la banca que esta fuera de la estación. Pero un señor de unos 60 años, me dice al verme con tanto equipaje:
-¿Hacía donde vas?
-A Madrid.
-Pues te vas a morir de frío aquí afuera, pasa por que recién el bus sale a las diez.

Sin más le he hecho caso y me metí dentro de la estación, y mi enormes maletas. Ya adentro me siento, y esperare dos horas, para hacer el trasbordo, hacía Lugo. Cuando vuelve a hacerme conversación el señor aquel.
-¿Qué tanto llevas?¿te vas del todo?
-Si, del todo.
-¿Y por qué?
-Me quede sin trabajo, y por más que busque, no halle nada.
-Si, tienes razón, esta muy jodida la cosa.
-Si muy jodida.
-¿Pero tienes a alguien allá en Madrid?
-No, es que de Madrid, me voy al sur, allá viven mis hermanos.
-¿Y no tienes mujer aquí?
-No, soy soltero.
-¿La tienes en tu país? ¿Por cierto de que país eres?
-Soy de Perú.
-Ah, Perú, ¿y aquí donde vivías?
-En Viveiro, seis años, hasta hoy que decidí irme al sur.

La conversación con este señor, se interrumpe por una llamada que le hacen al movil. He pensado que era mejor. Ya que no lo conocía, pero yo quería sentarme a escuchar música en mi MP3. Pero de vuelta. Al acabar la llamada aquella, el señor da unas cuantas vueltas y vuelve hacía mi, a seguir la tertulia.
-Me llamo, mi amigo y me dice que no puede venir a recogerme ahora, que va a demorar.
-¿Ah, usted no es de aquí?
-No, yo soy de Pradela, y vine con un amigo de paseo, solo que fue a buscar a su novia y se lió.
-Ah.
-Su novia es una cubana que trabaja en un puticlub, esta muy buena.
-Las cubanas están buenas-le digo eso, por salir del paso.
-Si buena esta, pero es ya un poco mayor, a mi no me gusta.
-¿Y por qué no?
-Ah, es que tiene estrías, y esta un poco gorda, y las gordas no me gustan.

La conversación se vuelve a cortar. Espero esta vez que se acabe ya. Pero no es así, al acabar vuelve a otra vez al ruedo. Hemos charlado más aún.
-Es la cubana, quien me llamo y me dijo que cogiera un coche y vaya al puticlub donde trabaja.
-¿Por qué?
-Es que no puede venir mi amigo, y ella me pidió que vaya, y allá pagaba el taxi, pero paso de ir.
-Pero si su amigo no puede, y ella le va a pagar el taxi.
-Si, pero yo no quiero estar en ese lugar, no me va.
-Ah.
-Es que a mi me van otros sitios, ¿has ido alguna vez a un sauna para hombres?
-Si- respondo sin inmutarme.
-Pero te dijo para hombres..
-Claro que si- vuelve a responderle.
-Yo voy siempre, y solo van hombres, en Coruña, hay uno muy bueno.
-Si, tal vez, por que es una ciudad muy grande.
-Pues a veces me voy, sabes estoy casado, pero voy siempre, no le digo nada a nadie y me voy.
-Claro, para relajarse.
-Si, me relajo mucho. A veces me meto al cuarto oscuro, a ver que pasa.
-Al sauna que yo voy no hay cuarto oscuro.
-En este si hay, y tienes para escoger, llegas tocas y si te gusta pagas y te vas acompañado.
-Eso esta bueno, habrá buenas carnes latinas.
-A veces escojo a los peludos, que son mejores.
-¿Peludos?
-Si, peludos, me gustan mucho.

Otra llamada, corta la conversación. Me he quedado pensando en todo eso. Sauna para hombres, cuarto oscuro, peludos y es casado. No soy de pensar mucho en esto. Solo espero que se marche ya. Pero vuelve.
-Era mi amigo.
-¿Y que le dijo?
-Que vaya para allá, pero no deseo ir.
-Vaya hombre, mire que ya es tarde.
-Si, pero un puticlub no me va.
-Bueno.
-Si quieres ir, te llevo y pasas allí la noche, y de paso le echas un polvo a la cubana.
-Bueno hombre, no es mala la idea, pero ya compre el billete y no lo puedo perder.
-Vamos, y mañana te vas.
-No es que ya les dije a mis hermanos que estaré mañana con ellos.
-Ya sabes, si quieres ir, tienes una habitación disponible, mi amigo el marroquí es bueno.
-Ah, era marroquí, su amigo.
-Si, es marroquí, es bueno, pero a la cubana le da unos golpes, cuando discuten.
-Que mal- le digo sin realmente importarme.
-Si, pero es mi amigo, vaya "cacho polla" (pene)tiene, 28 cm.
-¡Manda carallo!- le digo con un acento gallego.
-Si, vaya animalada la del hombre, además sabe usarla, ¿a ustedes cuanto les mide?
-Bueno, no sabría responderle, pero entre 20 y 25 cm, esta la cosa.
-Pero si son grandes, y tu la tienes así.
-Bueno, se podría decir que no tanto.

Ya se hace tarde, y el bus que me llevara a Lugo no llega aún. Espero que llegue ya. Pero demora.
-¿Entonces te vas al sur? ¿Pero pensaras volver?
-Claro, pero si me va bien, creo que no, y si me va mal, media vuelta a Viveiro.
-Si vuelves a Viveiro, me das una llamada, y tomamos algo.
-Claro que sí.
-Me llamas y pasamos la noche juntos.

La noche juntos, hummmm, esto me sonó raro, pero el hombre sigue conversando y yo espero que llegue mi bus.
-Apunta mi numero de movil.
-A ver dime
-6363638483
.637329292- Apuntaba, yo haciéndome el huevon.
-Apunta soy José, ya sabes me llamas y pasamos la noche juntos.
-Si, yo te llamo, si estoy en Viveiro.
-Si, me llamas y la pasamos juntos y nos vamos al sauna ese que hay en Coruña.
-Claro, hombre.
-¿Te gustan que te la chupen?
-Hombre como a todos- le respondo un poco confundido.
-Pues ya sabes me llamas, y la pasamos bien.
-Pero tendrás que llamar amigas, para animar la reunión.
-¿Mujeres?, bueno si quieres, por que no soy de llamarlas, pero si tu quieres.?
-Claro, hombre para pasarla de puta madre.
-Si, eso si, ¿No quieres que te la chupe ahorita?
-Bueno hombre, ahora mismo no, sabes no me baño desde ayer y con todo el trajín, sabes como estaré, mejor lo dejamos, si vuelvo a Viverio- le respondí rápidamente sin pensarlo.
-Ah ya, hombre como quieras, pero me llamas y la pasamos juntos.
-Claro hombre, llamas a unas amigas, y hacemos una orgía brutal.
-Si, hacemos de todo, pero dejame chupartela ahora en los lavabos.
-Ya te dije, hombre que estoy incomodo, sucio, dejemoslo para cuando vuelva, por que volveré.
-Vale, entonces así quedamos, llámame.

Por fin llego mi bus. Me he despedido de Jose, quien me ha pedido que lo llame, si vuelvo a Viveiro. Que espere todo lo que quiera. El tío ese pensó que yo era "mostacero". Vaya chascarrillo que les contare a mis hermanos. Hora de subir. Pero debo de subir mis maletas. Y son muy pesadas. A mi lado una rumana muy guapa, que se iba a su país de vacaciones no puede con su enorme valija, y yo por hacerme el fortachón, cogí su maleta y se la subí, me agradeció, pero la gracia me costo un gran dolor de espalda. La conversación con ese señor y el miedo que tenia al haber muchos ladrones en esa estación de buses, fueron lo que hará recordar ese trasbordo, hacía Lugo.

Después de dos horas de camino, sigo escuchando mi MP3, para evitar un poco el sueño, y poder ver las ciudades gallegas. Al llegar, me toca el 3 trasbordo de la noche, son solo 10 minutos. Ayudo a bajar y subir las valijas a la rumana, quien solo me agradece con una sonrisa. Quería ligarmela, pero soy más piña. En Madrid, la espera el novio, me dijo un portugues que la conocía. Ya dentro del bus, me he sentado lejos de todos, para ver el trayecto. Pero ese portugues se sienta a mi lado y me empieza a dar charla. Tenia que aguantarlo. Me habla de muchas cosas, y yo trataba de entenderle. Al pasar las horas se ha quedado dormido. Me cambie de asiento. Y he vuelto a poner mi MP3 y en ese instante, empece a escuchar "happy birthay" de New Kids On The Block. Esta canción se la dedique hace poco a mi amiga del colegio, Miriam. Ella siempre me gusto, pero nunca me atreví a cortejarala. Pero al escuchar esa canción, es inevitable no pensar en ella. La tengo agregada en mi Facebook, por cierto, quiero llegar ya para actualizarlo.

El llegar a Ponferrada, es igual que llegar a Chiclayo, mi tierra natal. Es muy parecida. Me sorprende el monumento dedicado a los donantes de sangre, a unos metros más allá hay otro, pero es un espiral, que no tenía nombre. Descansamos un poco y bajamos a comer algo. Son las 3:00 am. Y no he dormido nada.

Rumbo otra vez, voy escuchando música, y recordaba mis viajes cuando niño a Chiclayo, Desde Lima, con mi madre y mis tres hermanos. Mi padre no viajaba con nosotros. Siempre vendía sus vacaciones. Para que nosotros la pasáramos bien. Él se dedicaba a trabajar. Y pensaba como deje de agarrarle gusto a esto. Soy sincero al decirle que detesto viajar. Odio viajar en bus. Como les dije, siempre de niño viajaba a Chiclayo. Me gustaba ir ver a mis abuelos. En los veranos, dejábamos Lima, y nos íbamos al norte. Un viaje de retorno, me viene a la memoria. El bus de regreso nos dejo en la Av. Grau, en el centro de Lima. Mi madre cogió un taxi, un pequeño escarabajo volsk wagen. En el iban dos señores, que eran los dueños. Parecían hermanos.
-¿Hacía donde la llevamos, señora?
-Al cono norte- respondía mi mamá, agarrándonos a nosotros y al equipaje.
-bueno, dos mil soles (soles de oro)-le pedían.
-Esta bien- decía mi mamá.
Pero esos señores querían ganar y también llevaron a una señorita que iba en el mismo rumbo. Ella subió adelante en medio de los dos. Detrás íbamos Martha mi mamá y mis hermanos: Eduardo, Milagros y Osmar. Eramos 8 personas en el pequeño escarabajo. Mientras conducía uno, el otro iba contando chistes. Al llegar a la Urb. Palao, bajo la señorita, quien fue a su casa, una enorme casa, a pedirle a su madre, para pagar el taxi. Demoro unos 15 minutos. Ellos decían que tremenda casa, y no tengan para pagar un taxi. Al fin llego ella, les pago y seguimos hacía casa. Seguian contando chistes. Y nosotros, no se por que nos reíamos, tal vez eran buenos, pero no lo recuerdo bien. Ya estábamos en casa. Como siempre al final de cada verano.

Entrar a Madrid, es como si entraras a Lima, por la vía de evitamiento, por la Javier Prado. Voy cagandome de frío. Hace mucho frío, pero lo peor de todo que es no he dormido nada. Veo la nieve, llevo muchos años aquí, pero es la primera vez que veo la nieve, pero no me alegra, ni siento nada, me es indiferente. He pasado por la Cibeles, allí donde celebra el Real Madrid, sus títulos, más allás la neptuno. Hay mucha marcha (fiesta) son las 6: 00 am y mucha gente de copas, me dan la bienvenida. En el terminal de autobuses, debo estar 4 horas. Me muero de sueño, pero debo de cuidar mi equipaje. Al primer pestañeo, puedo perderlo todo. Mucha gente viene y va. De toda clase. No tengo monedas, y no puedo comprarme nada. Nadie habla, te piden que no hables con nadie, para evitar los robos, quería pedirle a alguien que me cambie monedas. Pero ya estaba. Hay un señor que pasa cada media hora revisando las maquinas, a ver si hay algunas monedas sueltas, también revisa la basura. Han pasado 4 horas, frío y sueño acompañaron mi soledad en ese tiempo.

Me subo al bus que me llevara al sur, espero ya no hacer otro trasbordo. Odio los viajes por carretera.

Entrar a Albacete es como entrar a Jaén en el norte del Perú, es idéntico, piedras erosionadas, con un poco de verde. Me he quedado dormido, por fin. Pero una voz ronca por el micrófono, nos invita a parar y comer algo. Nos obligan a dejar vació el bus. Por seguridad dicen. Menos mal, ya no deseo otro trasbordo. Voy a ver si como algo, Hay un bar, pero esta muy lleno. Caminando unas gitanas me llaman y como no les hago caso, me dicen cosas, y trato de no escucharlas. He metido un euro a un surtidor de refrescos. Se me traga la moneda, y voy todo molesto a comprar uno al bar, y le digo al camarero lo que me pasa, él me dice que esos surtidores son de ellos y me da una coca cola, así sin más. Me quedo allí una media hora, comiendo algo. Ya salgo afuera a esperar que abran otra vez el bus. Un viejecito pasa hablando y me dice: No tendrás algo suelto, por ahí. Saque del bolsillo un euro, y se lo doy. Se va sin darme las gracias. Y de repente un señor que trabaja ahí me dice:
-No le hubieras dado nada, ese se pudre en plata.
-Es que me pidió.
-Si, pero es rico y le gusta pedir.
-Y si es rico¿ por qué pide?
-Eso digo yo, si tiene muchas propiedades aquí en Albacete.
-Pero si pide es por algo.
-Yo lo conozco, ahora va a venir otra vez a pedirte.

Al ratito, volvio aquel viejecito: No tendrás algo suelto. Ya le dí abuelo, le respondí. Y se marcho sin decirme nada. Ya estoy de vuelta en el bus. Ya falta poco para llegar. Han pasado unos minutos y en el trayecto he visto el famoso toro de Osborne. Me he quedado dormido.

El llegar a Murcia, es como llegar a Canta, al norte de Lima, un desierto, piedras enormes. Nada que ver con Galicia, quien ya estaba muy lejos de mi. Construcciones arabes, me dan la bienvenida. Ya falta poco. Como odio viajar.

Por fin he llegado después de 24 horas de trayecto. Estoy con mis hermanos, espero empezar una nueva etapa en mi vida. Soy sincero, a ellos no les va bien, pero deseo enormemente que esto cambie, para bien.

Ya he pensado que para el próximo viaje que realice, lo haré en avión. Mucho más rapido y cómodo, no tendré que cargar tanto equipaje. Volveré a Perú de vacaciones algún día. Iré a Machu Picchu a conocerlo. También volveré a Viveiro algún día, tal vez de paseo.